La variedad Vijariego, introducida en Canarias desde Andalucía en el siglo XVI, encuentra en Lanzarote una expresión única marcada por su origen volcánico. Este vino fermenta y envejece durante un año sobre sus lías finas en barricas de roble francés de 500 litros, aportando profundidad y complejidad.
De color amarillo pajizo con elegantes reflejos dorados, se muestra brillante y limpio. En nariz despliega un perfil sofisticado, donde conviven notas de hinojo, heno y fruta blanca con delicados tostados, matices de panadería y un sutil fondo especiado.
En boca es preciso y envolvente, con una acidez vibrante que aporta frescura y una textura cremosa que le da volumen. La madera está perfectamente integrada, aportando elegancia sin dominar. El final es largo, mineral y salino, reflejo fiel del carácter volcánico de Lanzarote.











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